Prisión Central de Orduña

A finales de 1939 el antiguo colegio de los jesuitas, que había sido utilizado como campo de concentración desde 1937, se convirtió en la Prisión Central de Orduña. Fue un penal de carácter civil que albergó a varios miles de condenados, fundamentalmente por razones políticas, que permaneció abierto durante año y medio.

Los presos, todos varones, tenían más edad que los internados previamente en el campo de concentración. La mayor parte eran naturales de Ciudad Real, Málaga y, sobre todo, de Badajoz, muchos de ellos de la comarca de la Serena. A diferencia de los prisioneros de guerra del campo, las personas encerradas en la prisión no provenían del frente de batalla, sino de otras prisiones o campos de concentración, como el de Castuera, por ejemplo.

Debido a las terribles condiciones de insalubridad, miseria, violencia y falta de alimentos a las que fueron sometidos, se registró la muerte de 201 personas, la mayoría como consecuencia del hambre. El perfil de los fallecidos se corresponde con el de un campesino de 49 años natural de Badajoz. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio municipal, donde en 2013 el Ayuntamiento fijó una placa en su memoria. En agosto de 2014 la Sociedad de Ciencias Aranzadi procedió a la exhumación de catorce de ellos.

 

 

  • Homenaje
  • Sello prisión